Fortalecer Justicia y Seguridad en Centro America Declaración Política y Plan de Acción de Managua PDF Print E-mail
UNODC Speeches (2002-2010)

Conferencia Ministerial de Roma, 25 de Marzo de 2010

 

 

Excelentísimo Señor Presidente,

Excelencias, Señores y Señoras

 

Desde el final de la Guerra Fría, la globalización ha superado el crecimiento de la gobernabilidad global. Las condiciones que han conducido a la apertura en el comercio y la comunicación han creado enormes oportunidades para los delincuentes. Como resultado, el crimen organizado se ha diversificado, se ha vuelto global hasta alcanzar proporciones macro-económicas. Tan grave es la amenaza planteada por la delincuencia organizada que se ha destacado en la agenda del Consejo de Seguridad, el G8, y las organizaciones regionales.

 

Centroamérica está particularmente afectada, atrapada en el fuego cruzado entre los productores de coca (los países andinos) y los consumidores de cocaína (Europa y América del Norte). Hoy en día, unos 180 millones de toneladas de cocaína, proporcionando alrededor de 6 mil millones de dólares a los carteles regionales, transitan anualmente por Centroamérica y México.

Centroamérica está atrapada en un círculo vicioso: la inestabilidad atrae a la delincuencia, y el crimen profundiza la inestabilidad. La delincuencia está planteando un importante reto, esparciendo corrupción y causando tasas de homicidios más alta en el mundo. También está obstaculizando el desarrollo y causando la fuga de capitales y de turistas. Lo más grave de todo es que la delincuencia organizada amenaza al Estado.

 

¿Cómo puede romperse este círculo vicioso? La solución existe: convertir en resultados la Declaración Política y Plan de Acción contra las drogas y la delincuencia acordada por los Ministros centroamericanos de Justicia y Seguridad en Managua en junio pasado.   ¿Cuáles son las prioridades?

 

En primer lugar, fortalecer la justicia penal. En los últimos años, se ha erigido una firme arquitectura jurídica compuesta por las tres convenciones anti-drogas de las Naciones Unidas, así como las Convenciones contra la Delincuencia Organizada y la Corrupción. Sin embargo, debe mejorarse la implementación de dichos instrumentos. Tomemos la Convención de Palermo: un tercio de los Estados Miembros de la ONU, incluidos algunos grandes países, no la han ratificado aún; la aplicación es desigual; no hay mecanismo de revisión. Los invito a utilizar el Décimo Aniversario de la Convención de Palermo para promover su aplicación.

 

En segundo lugar, los Estados requieren de asistencia técnica. UNODC tiene un variado menú de servicios: que va desde la medicina forense a la seguridad en los contenedores; pasando por la formación de los cuerpos y fuerzas de seguridad de los Estados a la reforma penitenciaria. Además se pretende fomentar el intercambio de conocimientos: la cooperación entre la "Guardia de Finanza" de Italia y los países de África Occidental es un buen precedente para una cooperación similar en Centroamérica.

 

La aplicación del programa regional de UNODC nos permitirá dar una respuesta eficiente a sus necesidades. La semana pasada, UNODC sentó las bases para un Centro de Excelencia contra la Delincuencia Organizada en Guatemala. Formará parte de una red de otros Centros en El Salvador (prevención del delito urbano); Panamá (seguridad marítima), y en la República Dominicana (reducción de la droga-dependencia, y reforma penitenciaria).

 

También estamos ayudando con programas nacionales de control del crimen.  La semana pasada, en Guatemala, el Presidente Colom y yo pusimos en marcha un programa de tres años de control de fortalecimiento del Estado de Derecho, por un valor de 16 millones de dólares, que se ejecutará en coordinación con la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

 

El tercer ámbito de intervención es la información. Aunque tenemos datos sobre drogas, falta conocimiento sobre la delincuencia, sus tendencias y corrientes. La recopilación y la análisis de datos son necesarias para asegurar que los países trabajen juntos para hacer frente a una amenaza transnacional.

 

Con el fin de llevar a cabo este enfoque estratégico (iniciado en Managua), debe haber recursos suficientes:  estamos apelando a nuestros socios financieros para que nos brinden su apoyo.

 

Claro está que no se debe invertir en la seguridad y la justicia a expensas del desarrollo. Por el contrario, les insto a aprovechar los servicios financieros que han sido creados por la comunidad internacional para fomentar el desarrollo (como los fondos fiduciarios regionales, nacionales y temáticos) para fortalecer la seguridad y la justicia. También insto a trabajar a través de UNODC para optimizar el flujo de recursos - bilaterales y multilaterales.

 

Concluyendo, para reducir la vulnerabilidad de Centroamérica a las drogas y el crimen, propongo:

·         Fortalecer las redes regionales;

·         Utilizar el Mecanismo de Managua;

·         Aprovechar la experiencia de UNODC;

·         Buscar financiación previsible y a largo plazo.


Gracias por su atención.

 

 

 

 

Last Updated on Friday, 15 April 2011 13:30